MARCO RUBIO BUSCA GOLPEAR A CUBA A TRAVÉS DE LA PRESIÓN CONTRA VENEZUELA

Marco Rubio busca a Cuba

El actual secretario de Estado y asesor interino de seguridad nacional del presidente Donald Trump, Marco Rubio, ha impulsado durante años una estrategia para socavar o derrocar al gobierno de Cuba, país que mantiene estrechos vínculos económicos y de seguridad con Venezuela. Su papel se ha vuelto central en la renovada presión de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro, con el objetivo inmediato de forzar su salida del poder y, de manera indirecta, debilitar al gobierno cubano.

Durante el primer mandato de Trump, un episodio alimentó la esperanza de un cambio de régimen en Venezuela. Según las memorias de John Bolton, entonces asesor de seguridad nacional, una llamada antes del amanecer despertó a Trump para informarle que habían estallado protestas, que algunos militares desertaron y que trasladaron a Maduro a un complejo militar, lo que hacía pensar en un posible colapso del gobierno. Sin embargo, la revuelta fracasó, en parte por el respaldo que Cuba brindó a Maduro, según funcionarios estadounidenses.

Ese desenlace decepcionó tanto a Trump como a Rubio, quien desde el Senado fue uno de los principales promotores de una política dura contra Venezuela. Casi siete años después, Maduro sigue en el poder, pero Rubio, ahora desde el gabinete, se ha convertido en uno de los arquitectos de una campaña más agresiva de presión contra Caracas.

Analistas señalan que la estrategia de Rubio va más allá de Venezuela. Juan González, ex asesor del presidente Joe Biden para asuntos del hemisferio occidental, explicó que la “teoría del cambio” de Rubio consiste en cortar todo apoyo a Cuba: una eventual caída de Venezuela podría desencadenar, según esta visión, el debilitamiento definitivo del gobierno cubano. El propio Rubio ha sugerido esta idea públicamente, al afirmar que una Cuba debilitada sería una consecuencia bienvenida de un cambio político en Venezuela, aunque no el objetivo principal.

No obstante, críticos advierten que este enfoque podría ser riesgoso. Ben Rhodes, ex asesor de Barack Obama, señaló que es más probable que Cuba colapse y se convierta en un Estado fallido que transite de forma ordenada hacia un gobierno respaldado desde el exterior. Además, la estrategia de “cambio de régimen” implica costos políticos para Rubio, ya que recuerda políticas fallidas del pasado y genera resistencia incluso entre figuras influyentes del trumpismo, como Steve Bannon, Tucker Carlson y Laura Loomer.

Especialistas apuntan que Cuba ocupa un lugar simbólico central para los sectores más belicistas de la política estadounidense hacia América Latina, especialmente entre políticos de la diáspora cubana como Rubio. Para ellos, ven a los gobiernos de izquierda de la región, como Nicaragua y Venezuela, como extensiones de La Habana. “Cuba es el crisol”, resumió Curt Mills, director de The American Conservative, al explicar por qué la isla sigue siendo el objetivo estratégico de este enfoque.

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