
Documentos de planificación militar de Estados Unidos, obtenidos por The Guardian, revelan que Washington analiza un esquema a largo plazo para dividir la franja de Gaza en dos áreas. La primera sería una zona verde bajo control militar israelí e internacional, destinada a proyectos de reconstrucción. La segunda, identificada como zona roja, concentraría a la mayoría de los palestinos desplazados y permanecería devastada tras casi dos años de ofensiva.
Fuentes con acceso a los archivos explicaron que el plan incluye el despliegue de tropas extranjeras junto a fuerzas israelíes en la zona este del enclave, lo que consolidaría la división sobre la actual “línea amarilla”, controlada por Israel. Según los documentos, a inicios de mes el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) diseñó un esquema para integrar a militares europeos —entre ellos británicos, franceses y alemanes— en el núcleo de las fuerzas de seguridad iraquíes con el fin de operar en Gaza.
Los borradores contemplan el envío de hasta mil 500 soldados del Reino Unido, especializados en desactivación de explosivos y atención médica militar, además de mil efectivos franceses encargados de despejar rutas y brindar seguridad. También se buscaría la participación de Alemania, Países Bajos y naciones nórdicas para la administración de hospitales de campaña, logística e inteligencia.
Los documentos especifican que estas fuerzas operarían únicamente dentro de la zona verde. Otro informe sugiere que tropas extranjeras asumirían la vigilancia de los cruces fronterizos ubicados sobre la línea amarilla, tras coordinarse con las unidades israelíes desplegadas en ese perímetro.
Militares estadounidenses ven la reconstrucción en la zona verde como una oportunidad para incentivar a civiles palestinos a cruzar hacia esa área bajo control israelí, mientras que más de dos millones de personas permanecerían en la zona roja, una franja costera que ocupa menos de la mitad del territorio.
Las fuentes consultadas añadieron que Washington había promovido la creación de “comunidades seguras alternativas” en campamentos cercados, pero la idea quedó descartada esta semana. Funcionarios advirtieron que, sin un esquema viable de fuerza internacional, una retirada israelí completa y un plan amplio de reconstrucción, Gaza podría enfrentar un periodo prolongado de incertidumbre.
Mientras tanto, la artillería israelí atacó el sector este de la ciudad de Gaza, incluido el barrio de Shujaiya, y vehículos blindados abrieron fuego en Jan Yunis, según la agencia Safa. En Rafah, tropas israelíes demolieron varios inmuebles pese a la tregua con Hamas. Medios internacionales calcularon que al menos mil 500 edificios fueron destruidos desde el inicio del alto el fuego del 10 de octubre. En Cisjordania, fuerzas israelíes realizaron nuevas incursiones y detuvieron a cuatro hombres tras registrar diversas viviendas.
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