
La violencia que golpea a Morelos volvió a fracturar a una misma familia por segunda ocasión en este año. Erick Mancilla, paramédico y habitante de Cuernavaca, murió a balazos en un ataque directo registrado sobre la Avenida Atlacomulco, en la colonia Cantarranas. El agresor dejó más de una decena de casquillos esparcidos en el pavimento antes de huir.
Vecinos alertaron a la policía después de escuchar varias detonaciones y solicitaron ayuda de inmediato. Elementos de Seguridad Pública llegaron al sitio y aseguraron la zona. Los equipos de emergencia también acudieron para atender a su compañero, pero únicamente confirmaron su fallecimiento. Personal forense contabilizó al menos 11 casquillos percutidos, lo que reveló la violencia con la que los atacantes actuaron. Hasta ahora ninguna autoridad reporta detenciones.
La muerte de Erick revive una historia familiar marcada por amenazas y homicidios. Su padre, Alejandro Mancilla, exsecretario municipal de Huitzilac, también cayó víctima de un ataque armado el pasado 8 de abril. Sujetos en motocicletas lo interceptaron frente al Palacio Municipal y lo asesinaron cuando se dirigía a su oficina. En las semanas previas había recibido amenazas relacionadas con conflictos por invasión de tierras y tala ilegal, uno de los problemas más persistentes en la región.
La Fiscalía General del Estado inició una investigación para determinar si ambos crímenes comparten un mismo origen o si responden a dinámicas distintas dentro de un contexto estatal dominado por la inseguridad y la disputa territorial.
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