
El bloqueo impuesto por Estados Unidos a los buques petroleros de Venezuela redujo de forma drástica las opciones de exportación del país sudamericano, que actualmente solo puede suministrar crudo a la empresa Chevron, la única autorizada por el Departamento del Tesoro para operar en territorio venezolano.
Como consecuencia de estas restricciones, alrededor de 17.5 millones de barriles de petróleo permanecen detenidos en el mar Caribe, con un valor estimado de 900 millones de dólares. Este escenario se desarrolla en medio de un clima de tensión constante entre Washington y Caracas, mientras Chevron busca mantener su posición como la única compañía extranjera con acceso directo a la explotación del crudo venezolano.
Venezuela concentra las reservas petroleras más grandes del planeta. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, en 2023 el país contaba con aproximadamente 303 mil millones de barriles, lo que equivale a 17 por ciento de las reservas mundiales. Chevron participa en la extracción de petróleo en cuatro campos y en la producción de gas en un yacimiento marítimo, que en conjunto abarcan cerca de 30 mil hectáreas.
Estas operaciones se desarrollan mediante una asociación con Petróleos de Venezuela y sus filiales, un esquema que genera empleo para unas 3 mil personas. La continuidad de estos acuerdos resulta clave para la industria energética venezolana ante el cierre de otros canales de exportación.
En este contexto, el presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, calificó como sensatas las acciones adoptadas por Estados Unidos contra el gobierno venezolano. Durante una entrevista con CNN, afirmó que Washington actúa para proteger su seguridad, su política migratoria y sus fronteras, y consideró que las decisiones del presidente Donald Trump responden a la defensa de los intereses nacionales estadounidenses.
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