
Rusia lanzó una nueva ofensiva de misiles y drones contra varias regiones de Ucrania el miércoles, justo cuando el presidente Volodímir Zelenski buscaba retomar en Turquía las negociaciones de paz que llevan meses detenidas. El ataque causó la muerte de al menos 25 personas y dejó 73 heridos en Ternopil, una ciudad del oeste que hasta ahora no había sufrido impactos directos en zonas residenciales.
Un misil golpeó un edificio de departamentos y destruyó los tres pisos superiores. Equipos de rescate continuaron removiendo escombros en busca de sobrevivientes, mientras sacerdotes ofrecían oraciones junto a los cuerpos recuperados. En redes sociales, residentes como Tetyana Dolishna, de 55 años, expresaron su temor por la pérdida de la sensación de seguridad en una ciudad que hasta hace poco consideraban alejada del frente.
Zelenski informó que las fuerzas rusas lanzaron 470 drones de ataque y 48 misiles durante la ofensiva nocturna, afectando instalaciones energéticas, de transporte y zonas civiles en distintos puntos del país. El mandatario aseguró que estos ataques confirman que la presión internacional sobre Moscú no basta para frenar la guerra y pidió mayor respaldo militar.
El martes, Ucrania respondió con el uso de misiles tácticos ATACMS de fabricación estadounidense contra objetivos rusos, según fuentes de ambos países. La escalada también provocó tensiones adicionales en la región. El Ministerio de Defensa de Rumania desplegó aviones de combate tras la entrada de un dron ruso en su territorio. En Polonia, la Fuerza Aérea confirmó la movilización de aeronaves propias y de la OTAN para proteger el espacio aéreo polaco.
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