
Martí Batres colocó el concepto de Trato Digno en el centro de su estrategia al frente del ISSSTE, con el propósito de fortalecer la atención humanizada en los servicios de salud. El 3 de diciembre explicó que su visión retoma raíces culturales al plantear el “apapacho institucional”, término que definió como un gesto capaz de “abrazar el alma” y contribuir al bienestar de los pacientes.
Batres sostuvo que este enfoque no solo mejora la atención, sino también el vínculo entre usuarios y personal médico. Afirmó que el apapacho tiene un efecto terapéutico y evocó la tradición humanista del doctor Ignacio Chávez para reforzar su postura.
Las reacciones no tardaron en llegar. Diversos críticos calificaron su propuesta como “apapachos del bienestar”, lo que generó la respuesta inmediata del titular del ISSSTE. Desde sus redes sociales, Batres acusó a sus detractores de rechazar cualquier política que promueva un trato respetuoso hacia la ciudadanía. Señaló que esos grupos mantienen posturas históricas de discriminación, represión y clasismo, y recordó episodios del Porfiriato para ejemplificar esa visión.
También mencionó que algunos exfuncionarios difundieron mensajes que reproducen estereotipos de género y raza, elementos que, según Batres, muestran la resistencia cultural frente a la política de Trato Digno.
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