
Claudia Sheinbaum abrió el desfile por el aniversario de la Revolución Mexicana con un discurso en el que comparó al porfirismo con la ultraderecha actual y aseguró que el país “no volverá a caminar hacia atrás”. Ante su gabinete y mandos militares con indumentaria alusiva a la época revolucionaria, afirmó que la paz y la tranquilidad dependen de la justicia, por lo que rechazó los discursos que normalizan la violencia, promueven la imposición o buscan restaurar privilegios para unos cuantos.
La presidenta sostuvo que quienes convocan al odio o a la violencia “se equivocan” y señaló que el porfiriato representa el mismo modelo que, según ella, diversos grupos pretenden impulsar de nuevo: despojo, desigualdad, represión y una prensa silenciada. También pidió no olvidar las décadas previas al actual proyecto de gobierno, a las que calificó como un periodo de regresiones marcadas por pobreza, corrupción y desigualdad.
Sheinbaum enfocó sus críticas en la ultraderecha, a la que acusó de vivir de la corrupción y de distorsionar la realidad. Cuestionó a ciertos medios y comentaristas que, dijo, utilizan la calumnia o modifican sus posturas según sus intereses.
Más adelante, vinculó el contexto de la Revolución con lo que considera los desafíos actuales del país. Aseguró que quienes subestiman a las mujeres, a la transformación o al propio pueblo “se equivocan” y afirmó que México atraviesa un momento inédito en el que el poder “ya no se usa para someter, sino para servir”.
En el cierre de su intervención, convocó a la ciudadanía a mantenerse unida bajo los principios que, aseguró, han guiado las grandes transformaciones nacionales. Según la mandataria, México avanza con dignidad, memoria y un compromiso colectivo con la honestidad, la paz, la democracia y la justicia.
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