
José Jerí Oré asumió la presidencia del Perú la mañana del viernes 10 de octubre, tras la destitución de Dina Boluarte, prometiendo atender las demandas de la Generación Z y del resto de la ciudadanía y trabajar por un país más justo y seguro.
Su llegada al cargo ocurre en medio de cuestionamientos y procesos judiciales pendientes. Jerí hizo un llamado a la reconciliación nacional y a la acción inmediata. La vacancia de Boluarte fue aprobada por el Congreso con 122 votos a favor, dando paso a la transición presidencial prevista en el artículo 115 de la Constitución peruana.
Hasta hace pocas horas presidente del Congreso, Jerí asumió la jefatura del Ejecutivo frente a un Parlamento fragmentado y una ciudadanía escéptica. Su primer mensaje se dirigió especialmente a los jóvenes de la Generación Z, quienes se movilizaron recientemente exigiendo cambios reales. “Están exigiendo cambios”, afirmó, reconociendo el papel activo de la juventud en las demandas hacia el Estado.
El ascenso de Jerí se ve marcado por denuncias e investigaciones. En enero de 2025 se archivó una denuncia por abuso sexual debido a la falta de pruebas directas, aunque el proceso contra otro implicado sigue abierto. Además, enfrenta una investigación por desobediencia a la autoridad tras incumplir una orden judicial de someterse a tratamiento psicológico asociado al mismo caso.
Acusaciones de corrupción también rodean al mandatario. La empresaria Blanca Ríos denunció que, durante la gestión de Jerí en la Comisión de Presupuesto, se entregó un soborno de S/150.000 para favorecer un proyecto en Cajamarca. Panorama difundió audios y chats que presuntamente lo vinculan con la trama. Jerí aseguró que colaborará con las investigaciones y separó de su equipo al asesor implicado.
Su presidencia comienza en un contexto de desconfianza ciudadana y debate sobre su idoneidad para liderar la transición en el país.
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