PAPA LEÓN XIV EN ESTAMBUL: VISITA A LA MEZQUITA AZUL

El papa León XIV, el primer pontífice nacido en Estados Unidos, visitó este sábado la histórica Mezquita Azul, en Estambul, y sumó un nuevo capítulo al diálogo entre religiones. El líder de la Iglesia católica entró al recinto sin protagonizar ceremonias, siguió las normas locales al quitarse los zapatos y, fiel a su estilo, mostró calcetines blancos, un detalle que él mismo ha mencionado en tono humorístico en otros contextos.

Aşgın Tunca, muecín de la mezquita y guía del recorrido, contó que invitó al papa a hacer una oración durante la visita. León XIV rechazó con cortesía la propuesta y dijo que prefería dar solo una vuelta por el lugar. La sorpresa de Tunca creció cuando horas más tarde leyó informes que sostenían que el papa sí había orado en el sitio.

La confusión aumentó cuando la oficina de prensa del Vaticano publicó un comunicado donde aseguró que líderes turcos de la organización religiosa estatal recibieron al pontífice en la Mezquita Azul. Esa versión también afirmaba que León XIV rezó ahí. Ninguno de esos hechos ocurrió. El Vaticano corrigió el mensaje más tarde y explicó que envió por error un texto previamente preparado para el viaje. La aclaración precisó que ese documento formaba parte de un paquete de materiales anticipados, no de lo que sucedió en el sitio.

Tras la corrección, la Santa Sede detalló que el papa recorrió la mezquita en silencio y mantuvo un ambiente de reflexión, respeto y escucha activa hacia la fe del lugar. León XIV no participó en ritos formales y optó por el recogimiento personal, sin anuncios ceremoniales ni gestos que alteraran la dinámica del espacio.

Con esta visita, León XIV se convirtió en el tercer papa que entra a la Mezquita Azul. En 2006, Benedicto XVI reflexionó en silencio durante su paso por el templo y generó interpretaciones encontradas sobre si ese acto contaba como oración. En 2014, Francisco dedicó unos minutos a una oración silenciosa en el recinto. La serie de visitas papales a templos musulmanes inició con Juan Pablo II en Siria, en 2001, un hito que abrió una etapa moderna del acercamiento interreligioso.

Después de dejar la Mezquita Azul, León XIV siguió su agenda con líderes de iglesias cristianas locales. Más tarde llegó a la Iglesia Patriarcal de San Jorge para participar en un servicio junto al patriarca Bartolomé I, figura central de la Iglesia ortodoxa oriental. Ambos líderes hablaron con franqueza sobre los lazos históricos que comparten ambas ramas del cristianismo y reafirmaron el compromiso para sostener puentes de entendimiento luego de la separación que marcó el Gran Cisma de 1054.

La jornada concluyó con la firma de una declaración conjunta que refuerza la cooperación entre la Iglesia católica y la ortodoxa, con énfasis en la unidad y el diálogo continuo. Con lluvia persistente de fondo, el mensaje del viaje se mantuvo intacto: diálogo entre credos, respeto por las diferencias y construcción de acuerdos sin disputar la centralidad de la fe del otro.

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