
La estatal petrolera de Venezuela, PDVSA, inició la reapertura gradual de pozos que permanecían cerrados debido al endurecimiento del embargo petrolero de Estados Unidos. De manera paralela, al menos tres cargamentos de crudo salieron recientemente desde la costa venezolana, lo que marca un primer repunte en las exportaciones tras semanas de actividad limitada.
Durante los últimos meses, la producción petrolera del país se redujo de forma significativa, al grado de obligar a PDVSA a recortar operaciones y mantener millones de barriles almacenados en tanques y buques. La producción nacional cayó a cerca de 880 mil barriles diarios, con una reducción especialmente marcada en la Faja del Orinoco, la principal zona productora de crudo pesado.
El reinicio de los envíos coincidió con la salida de supertanqueros que transportan millones de barriles rumbo al Caribe, en lo que analistas consideran los primeros despachos derivados de nuevos entendimientos energéticos entre Caracas y Washington. Este movimiento ocurre mientras comercializadoras internacionales como Trafigura y Vitol obtuvieron permisos para negociar petróleo venezolano, lo que reactivó la competencia por acceder a estos suministros.
A pesar de este escenario, las petroleras extranjeras mantienen posturas divididas sobre una posible expansión de inversiones en Venezuela. Mientras empresarios de Canadá promovieron su experiencia en crudo pesado como una oportunidad de cooperación, otras compañías energéticas señalaron que aún requieren reglas claras y estabilidad jurídica antes de comprometer capital en el país sudamericano.
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